Integrar la igualdad en el empleo

cover-picLa Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible reconoce que la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres son fundamentales para la consecución de nuestros objetivos. En esta serie de tres blogs que marca el lanzamiento del Análisis Género del nuevo Informe GEM 2016, nos centramos en la educación y el género en relación con los tres pilares centrales de la nueva Agenda 2030, que son, a su vez: el trabajo y el crecimiento económico (la prosperidad), el liderazgo y la participación (la paz) y las relaciones y el bienestar (las personas). El Análisis se publica como un insumo para las actividades organizadas en torno al Día Internacional de las Niñas 2016.

En el primero de tres blogs, analizamos la relación entre la educación, la igualdad de género y el mundo del trabajo y su importancia para el crecimiento económico inclusivo.

Un mundo justo y sostenible sólo es posible si se garantiza que todos tengan oportunidades para trabajar y prosperar. La educación es clave, y garantizar la igualdad de género en, y a través de, la enseñanza es un elemento absolutamente crucial para el desarrollo de un mercado laboral inclusivo.

1Desigualdades diversas y profundamente arraigadas en el mercado laboral afectan tanto a hombres como a mujeres, y dejan a las mujeres en una situación particularmente desventajosa. A nivel mundial, es menos probable que las mujeres encuentren un trabajo decente, que sea estable y pague lo suficiente para escapar de una vida de pobreza, que los hombres.

Las mujeres todavía asumen la mayor parte del trabajo no remunerado en el hogar. Y, aun cuando se emplean mujeres en trabajos seguros y bien remunerados, a menudo ganan menos que los hombres que hacen exactamente el mismo trabajo, es menos probable que las promuevan en las jerarquías de trabajo, y es aún menos probable que alcancen los niveles ejecutivos más elevados.

Un análisis del Informe GEM que usó datos de la plataforma de Competencias para el Empleo y la Productividad (STEP, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial sobre poblaciones urbanas de 12 países de ingresos bajos y medios encontró que la pobreza de los trabajadores era dos veces mayor entre las mujeres que entre los hombres. También se observa una gran disparidad en muchos países de la OCDE, entre ellos Austria, Finlandia, la República de Corea y Suiza, donde hay dos mujeres por cada hombre que reciben salarios bajos.

La educación de calidad y el aprendizaje a lo largo de la vida no sólo dotan a las personas con habilidades esenciales, que les pueden ayudar a encontrar un trabajo digno y salir de la pobreza, sino que también les pueden ayudar a ser más productivas, lo cual a su vez puede contribuir a que tengan mayores ingresos.

La paridad de género en la educación ayudaría a colmar las brechas de género en los salarios y el trabajo.

La consecución de la paridad de género –o el mismo número de niños y niñas– en la educación es un primer paso importante para lograr la participación equitativa de hombres y mujeres en el trabajo decente y la igualdad de pago. En Ghana y Kenia, la investigación sugiere que igualar el nivel de educación reduciría la disparidad de género en el empleo informal en un 50% y 35% respectivamente.

La educación no formal adaptada a las necesidades locales también puede proporcionar habilidades esenciales para los adultos jóvenes a los que les han fallado los sistemas de educación de baja calidad. Las mujeres, en particular, pueden beneficiarse de este tipo de programas, ya que representan dos terceras partes de los 758 millones de adultos a nivel mundial que carecen de habilidades de lectura y escritura.

Pero la educación no puede trabajar por sola para hacer frente a la desigualdad de género en el trabajo y el empleo.

No hay una solución rápida para hacer frente a las desigualdades de género en el lugar de trabajo, incluso cuando se trata de la educación. Mientras que la paridad en la educación podría significar un mayor acceso de las mujeres al empleo formal, también se deben cuestionar las diversas barreras y obstáculos que pueden afectar el tipo, la calidad y la seguridad del trabajo de las mujeres y los hombres. Algunas soluciones clave para integrar la igualdad en el empleo se resaltan en nuestro Análisis:

  1. Los programas de mentores y las becas pueden ayudar a abordar la segregación2 profesional, para romper las tendencias de hombres y mujeres que trabajan en diferentes tipos de trabajo. En parte, esta disparidad puede relacionarse con la experiencia educativa básica de las personas y con las materias que eligen estudiar en la escuela y en los niveles superiores de educación, las cuales a menudo siguen marcadas por fuertes diferencias de género. Por ejemplo, en promedio hay más mujeres que estudian educación que ingeniería o informática. En los países de la OCDE, sólo el 14% de las mujeres jóvenes que ingresaron en la educación superior en 2012 eligió una materia relacionada con la ciencia, en comparación con el 39% de los hombres jóvenes.
  1. La pedagogía, el ambiente en los salones y el contenido de los planes de estudio pueden ayudar a abordar los roles y las expectativas de género estereotipados en la escuela y en el hogar. Estos roles y estas expectativas también explican parcialmente las elecciones en la educación y la subsecuente segregación profesional. Igualmente, el ambiente en los salones y el contenido educativo pueden influir en las materias que eligen los y las jóvenes, sus logros educativos, sus aspiraciones y sus futuras decisiones para la vida. También se necesitan intervenciones de políticas y programas, incluyendo iniciativas que ayuden a igualar el estatus de la mujer en el trabajo.
  1. Hay que adoptar y aplicar legislación sobre la maternidad pagada para empoderar a las mujeres. Empoderar a las mujeres también exige complementar las reformas educativas con un mejor acceso a los trabajos del sector público o con leyes que garanticen que el sector privado ofrezca trabajos decentes. La OIT recomienda una protección de la maternidad, junto con un gasto público en medidas que vinculen el trabajo y la familia, porque estas ayudan a promover las oportunidades de un trabajo de buena calidad para las mujeres y fomentan la participación de los hombres en el cuidado cotidiano de los niños. Sin embargo, actualmente solo un 28% de las mujeres empleadas en el mundo reciben prestaciones de maternidad en efectivo.
  1. Las medidas que promueven la distribución de las responsabilidades de los padres pueden ayudar a desafiar las normas de género en el trabajo y en la atención y cuidado, así como en las diferentes valoraciones que se le dan al trabajo remunerado y no remunerado. Estas normas de género posicionan a los hombres como sustentadores de la familia y a las mujeres como amas de casa/cuidadoras del hogar y perpetúan la percepción errónea que los hombres no pueden ocuparse del trabajo de cuidado y atención. Los programas de ausencias parentales pueden promover una división más equitativa del cuidado de los niños, y a su vez pueden beneficiar mucho y de diversas maneras el bienestar familiar. Compartir las responsabilidades familiares también puede aumentar la igualdad de género en la fuerza laboral, al ayudar a las madres a tomar o retomar un trabajo pagado o completar sus estudios, que a su vez puede ayudar a empoderar económicamente a las mujeres.
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Acerca de Informe GEM

Blog en español del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo
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