Educación más allá de la empleabilidad

Federico Mayor Zaragoza, director general de la Unesco entre 1987 y 1999, ha lamentado recientemente que se esté confundiendo educación con capacitación profesional.

La educación, como muestra el Informe GEM 2016, puede hacer mucho para construir la paz, contra el cambio climático, construir ciudades inclusivas, disminuir desigualdades y desarrollar sociedades prosperas. De hecho, educación y empleo están bastante conectados, como muestra el folleto La Educación transforma la vida: la educación aumenta las oportunidades laborales para hombres y mujeres, como muestra la figura abajo.

Fuente: La educación transforma la vida

El folleto y el último Informe GEM, La educación al servicio de los pueblos y el planeta miran mucho más allá de la empleabilidad.  Sin embargo, los discursos gubernamentales, en organizaciones internacionales, en partidos políticos y movimientos sociales  matienen el enfoque en el enlace entre la educación y el empleo. Por tanto, la función de la educación en la formación humana y como herramienta para el cambio social es minimizada.

Rafael Rodrigo Mueller, “O novo (velho) paradigma educacional para o século XXI,” problematiza el hecho de que la educación en muchos ámbitos es interpretada como un conjunto de habilidades necesarias solamente para obtener un trabajo, como sinónimo de calificación o hasta de empleabilidad. El autor plantea que hoy es enfatizada una educación que prepara el individuo a una actuación más pragmática en el mercado de trabajo, como si el rol de la educación se limitara a la “calificación profesional” o a lo estrictamente necesario para realizar funciones en el ambiente productivo, en especial en el ambiente de las actividades remuneradas. La educación, según el autor, tiene la potencialidad de ir mucho más allá de la “empleabilidad”.

Origen de la interpretación de la educación como empleabilidad

Credit: Oficina Regional de Educación

En los llamados “años dorados” (1945 – 1975) en Europa occidental, se aplicó un modelo de desarrollo económico y social basado en el crecimiento y en la disminución de las desigualdades, reglamentado por Bretton Woods y con una gran participación del Estado a través de políticas públicas universales. Sin embargo, en los años 1970, este modelo llega a una crisis que es interpretada como un exceso de la presencia del Estado y un exceso de derechos laborales y sociales: a partir de la crisis, se impone la interpretación de que el individuo es responsable por su éxito y que las políticas macroeconómicas no podrían influir en la generación de empleo. Así, son planteadas nuevas formas de interpretar la sociedad, lo que refleja una nueva forma de acumulación económica y una nueva forma de organización social, que abre espacio nuevamente al liberalismo y políticas públicas focalizadas. Son legitimados también valores como la “empleabilidad”, que, en la esfera de las ideas, ayudan a crear sentido a las nuevas formas de organización social más flexibles y dinámicas.

En la misma línea, la teoría del “capital humano” se fortalece al proponer que el trabajador es responsable por su formación, o sea, por conseguir empleabilidad, lo que llevaría a conseguir un puesto de trabajo al ganar la competencia en relación a los otros trabajadores. Así, la educación es planteada como la solución para la búsqueda de empleo y para conseguir mejores sueldos.

La búsqueda por la calificación o empleabilidad como estrategia individual tiene su sentido. Sin embargo, para la perspectiva del conjunto de la sociedad, puede no ser una buena estrategia: si toda la sociedad accede a niveles educacionales más altos, no necesariamente serán creados empleos correspondientes para todos.

Educación, calificación y empleabilidad

La “empleabilidad” plantea que el individuo tenga la “empleabilidad” exigida, para  ganar a la competencia en el mercado de trabajo, lo que naturaliza el darwinismo social y no problematiza el hecho de que la existencia de un individuo con “empleabilidad” no genera automáticamente la demanda por las calificaciones de dicho individuo, no genera automáticamente un puesto de trabajo compatible a su calificación.

Es decir, las cuestiones del mercado de trabajo no pueden ser analizadas de manera aislada al resto de la economía: más allá de las características individuales de cada ciudadano, es necesario analizar la estructura productiva de la sociedad, que genera empleo en determinados sectores o no y también las condiciones macroeconómicas, tales como el nivel de inversiones y el crecimiento económico. Aunque sea parte del fenómeno de la ubicación del individuo en el mercado de trabajo, la calificación profesional no es el único factor que determina la generación de puestos de trabajo: la educación es necesaria para el mercado de trabajo, pero no puede ser la única estrategia gubernamental para la generación de empleo.

Más allá, el texto de Mueller es un llamado a pensar las discusiones comunes en el campo de la economía y el desarrollo económico, en las que es común reducir la educación a la calificación profesional. Por el contrario, para el autor, la educación debe tener como principal función la formación del ser humano.

Anuncios

Acerca de Informe GEM

Blog en español del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo
Esta entrada fue publicada en aprendizaje, Desarrollo, educacion, education superior, informe GEM, Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s