Acelerar la prohibición universal de los castigos corporales en los centros educativos

por Mehnaz Akber Aziz, Miembro de la Asamblea Nacional de Pakistán, una de las ocho mujeres de los 342 miembros elegidos directamente, y Joseph Nhan-O’Reilly, Director Ejecutivo de la Red Parlamentaria Internacional para la Educación (IPNEd)

La violencia física o la posibilidad de sufrirla afecta a los niños de todos los países, comunidades y culturas del mundo. Lamentablemente, gran parte de esa violencia se produce en entornos educativos a manos de maestros y cuidadores. El castigo corporal por parte del personal escolar no es la única forma de violencia a la que se ven sometidos los niños en los centros educativos, pero es una especialmente atroz y dañina.

El castigo corporal tiene graves repercusiones negativas para los niños

Además de violar los derechos de los niños, hay evidencia abrumadora de que el uso del castigo corporal tiene graves repercusiones negativas en los niños, incluidos sus logros educativos. Un estudio reciente descubrió que los cerebros de los niños que habían recibido nalgadas estaban alterados en las regiones que regulan las respuestas emocionales, las mismas regiones que cambian en los niños que han sufrido abuso sexual, violencia física o maltrato psicológico, típicamente considerados como “peores” que las nalgadas.

Múltiples estudios demuestran que el uso del castigo corporal en las escuelas puede impedir el aprendizaje y contribuir al abandono escolar. El castigo corporal también socava las relaciones positivas entre maestros y niños y, lejos de enseñar a los niños a comportarse bien, les enseña que la violencia es una forma aceptable de resolver los conflictos.

Las consecuencias de la violencia física contra los niños repercuten mucho más allá de las puertas de la escuela. La investigación ha revelado que los adultos que han sufrido castigos corporales en la infancia tienen más probabilidades de aceptar o experimentar la violencia en su vida posterior, incluida la violencia de pareja, ya sea como víctima o como agresor, y de participar en otros comportamientos violentos y delictivos.

El progreso es posible

La reciente adopción de una ley en la Asamblea Nacional de Pakistán que prohíbe los castigos corporales en las instituciones religiosas, gubernamentales y privadas del territorio de la capital de Islamabad es un ejemplo de ello. Se espera que sea la ficha de dominó de la reforma legislativa, cuya caída lleve a la adopción de leyes similares en todo Pakistán.

Copyright: UNESCO/Amina Sayeed

Hace apenas un mes, la República de Corea se convirtió en el 62º país en promulgar leyes para prohibir los castigos corporales contra los niños en todos los ámbitos, incluyendo en las escuelas y los hogares. Esto no solo es un paso muy importante para los niños coreanos, sino que también es un buen ejemplo para otros países del mundo que aún no han legislado para proteger a sus niños.

La reforma legislativa tiene un papel fundamental en la transformación de la cultura escolar para proteger a los niños del castigo corporal y sus efectos negativos. Afortunadamente, 132 países han legislado para prohibir el castigo corporal en sus escuelas. Sin embargo, 34 países tienen políticas contra su uso que aún no están respaldadas por la legislación y otros 30 no tienen ni política ni ley.

Unos 30 años después de la adopción de la Convención sobre los Derechos del Niño, como red de parlamentarios comprometidos con la promoción del derecho de los niños a la educación, la IPNEd cree que prohibir el castigo corporal por ley y eliminarlo en la práctica en todos los países del mundo y en todos los entornos educativos es una prioridad urgente.

Hoy, el Día Internacional para Acabar con el Castigo Corporal de los Niños, nos comprometemos a apoyar a los legisladores de los 64 estados en los que el castigo corporal en la escuela sigue siendo legal para que redacten, aprueben y apliquen leyes que prohíban esta práctica. Trabajaremos con legisladores individuales, ayudaremos a conseguir el apoyo de todos los partidos en los parlamentos, promoveremos la legislación existente, compartiremos las buenas prácticas y facilitaremos el intercambio entre pares.

Nuestro objetivo final es que las leyes protejan a los estudiantes contra el castigo corporal y que las escuelas libres de violencia sean consideradas como un prerrequisito para la consecución del objetivo acordado internacionalmente de una educación de calidad e inclusiva para todos, el ODS 4.

Las leyes deben ser implementadas

Credit: Gem Report/Magali Courage

Las leyes por sí solas no serán suficientes. Para que sea eficaz, la prohibición de los castigos corporales en las escuelas requiere una amplia gama de medidas para crear una cultura de enseñanza y aprendizaje que no se base en la violencia. Por lo tanto, la aprobación de leyes debe sentar las bases para la aplicación de estrategias nacionales que deben incluir:

• Educación pública generalizada y sostenida y campañas de sensibilización accesibles que comuniquen claramente la intención de la ley.
• Orientación y formación claras para los maestros y el resto del personal sobre la ley, dotándoles de estrategias disciplinarias alternativas, positivas y no violentas.
• Procedimientos de denuncia independientes, como líneas telefónicas de ayuda a la infancia, para los niños, el personal y otros adultos, que garanticen la protección de quienes denuncien el uso del castigo corporal.
• Una estrategia para el seguimiento de la eficacia de la ley y el cumplimiento de la prohibición mediante encuestas periódicas de opinión pública, incluyendo consultas con los niños.

Los parlamentarios tienen un importante papel que desempeñar en el control de la aplicación de las nuevas leyes y en ayudar a garantizar que medidas como las expuestas anteriormente cuenten con la financiación y el apoyo político necesarios para su aplicación efectiva.

La escuela debe ser un lugar de esperanza y oportunidades, donde los niños estén seguros para aprender y desarrollar las habilidades y experiencias que necesitan para prosperar. El castigo corporal es incompatible con esa visión. En 2011, la Corte Suprema de Bangladesh dictaminó que “no cabe duda de que el castigo corporal es perjudicial para el bienestar de los niños y tiene graves efectos físicos, psicológicos y emocionales, además de provocar el absentismo escolar y el abandono de los estudios. Esto, a su vez, agrava el ciclo de analfabetismo y pobreza”.

Estamos de acuerdo. Hacer que el castigo físico y degradante de los niños en los centros educativos sea ilegal en todas partes es fundamental para los esfuerzos de la IPNEd por abordar el analfabetismo y la pobreza.

Acerca de Informe GEM

Blog en español del Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo
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